viernes, 4 de enero de 2008

Lo interactivo es una acto comercial

En la vida diaria nos damos cuenta que estamos rodeados de inmensos mensajes que nos sucitan alguna cosa. Dichos mensajes entran en nosotros con alguna finalidad, algun objetivo; no están allí immóviles porqué sí. Una de las formas que hay para expresar es los objetos interactivos, es decir, espacios que muestran algo y que se mueven a partir de los movimientos humanos.

Algunos teóricos consideran este echo como una forma de expressar, de decir e incluso de conmover. Algunos teóricos han mezclado teorías antiguas sobre la expresividad artística y lo han mezclado con SUS teorías, haciéndolas o promoverlas como universales. De esta forma, llegan a la magnífica conclusión que la interacción, como concepto, es arte.

Cuando alguien se va a un bar y pide un Bailey's con Coca-Cola; ante todo es un iluso, pero el día siguiente tendrá que ser operado con urgencias, ya que, se le a diagnosticado una piedra en el estomago con un diametro de un puño de una persona. Por lo tanto, es inmezclable; como el aiceite y el agua. Paralelemente imbebible. Pues esto es lo que pasa cuando no se puede mezclar teorías, ni ideologías; y las personas que han inventado todo esto dicen blasfemias.

Las instalaciones interactivas no son arte. Son productos cuya finalidad comercial es introducirse en la mente de las personas para persuadirlas con la intención de comprar alguna cosa.

El arte es una cosa que suscita algo maravilloso, que no te obliga hacer otra cosa; es una sensación espectacular; te lleva al más allá. La interacción no, es un juego, es com la Wii. No te enseña nada, te divierte. El arte está situado en un grado profundo del ser. La interacción es aliena a ti, no es ni superficial. Su finalidad es de ambito comercial, se intenta ganar dinero con esto.

La relación que hay entre objeto y persona en la interacción es repetitiva, haces siempre lo mismo, no abandonas una forma de ser. La interfaz es limitada, porqué cuando llegas a sus limites no los puedes pasar. El arte te da un universo de pequeñas cosas significativas que te llevan a lugares inimaginables. La interacción no te hace separar los pies en el suelo. Te hace ver que la vida es real y que todo tiene un precio. El arte te deja ver el más allá.

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